Algunas reflexiones en torno al papel actual del profesional en seguridad
* Héctor Coronado, CPP, DSE
La vida del profesional en seguridad cambia constantemente y aún continua en evolución. Sin pretender hacer historia de dicha función, pero desde la época de las cavernas y con la ley “del más fuerte”, el perfil para cubrir dicho cargo era básicamente físico; es decir, había que atacar la agresión con fuerza. Por lo tanto, la función era reactiva y si pensamos que eso era tema de las cavernas, en realidad no es así; podemos recordar que hace más de 20 años, e inclusive hasta la fecha, en algunas organizaciones y empresas, el perfil que se busca es el de “cavernario” protector que tenga aptitudes reactivas.
Por otro lado, dicha labor no era vista como una profesión. Más bien muchos la ven, incluso hasta la fecha, como un “mal necesario”, quien hace “el trabajo sucio” y de quien sólo se habla cuando hay problemas, pero si no se habla de él, MEJOR.
Por tal motivo, ¿qué perfil de personas se necesitaba para cubrir dicha función?, pues muy simple: una persona corpulenta, con “sangre fría”, que entendiera de armas y/o de el arte de la defensa, etc.; en pocas palabras, de un gigantón que pudiera amedrentar, golpear pero desgraciadamente no necesariamente preparado para PENSAR.
LA ÉTICA, FUNDAMENTAL
Afortunadamente, hoy en día la percepción es 100% diferente o al menos se vislumbra distinta: se busca a una persona que efectivamente tenga el expertis de la seguridad, que la conozca como “generalista” es decir, que abarque todos los temas básicos de la protección, pero además, que sea un hombre de negocios: un gran vendedor (de la seguridad), tome decisiones (costo-efectivas), sea un líder y parte esencial en la organización. Por tal motivo, ahora estimado lector, el profesional de la seguridad tiene que desempeñar un 90% o más funciones del tipo administrativo (manejo de presupuesto, toma de decisiones, negocio de conflictos, etc.) y su fundamento todavía es su conocimiento en seguridad (investigaciones, seguridad física, protección ejecutiva, manejo de crisis, supply chain, procesos, etc.).
Pero adicionalmente hay una parte fundamental en dicho perfil que siempre debió de existir y no debemos de olvidar: que sea una persona ÉTICA y HONESTA. ¿Y por qué hago hincapié en estos temas? porque lo más valioso para las personas es la seguridad, y ésta comprende desde la protección de activos, imagen e inclusive la vida misma. Por otro lado, vivimos un momento no solamente de crisis económica, sino también moral y eso nos lleva a un incremento de la delincuencia y lo que podría ser peor: tener personas que se dicen profesionales en materia de seguridad y que podrán tener el primer perfil del que hablamos anteriormente (ser un gran experto en temas de seguridad o inclusive un gran “administrador de la seguridad”) pero si no cuenta con la base, es decir si es una persona es corrupta, sin valores, como el que acepta dinero de los proveedores o lo ofrece, no ayuda a los demás si no obtiene un beneficio personal o aparenta ser un gran profesional, solamente es un gran “charlatán”.
EMPRENDER ACCIONES
Si en estas líneas he sido un poco fuerte, solicito una disculpa al que se haya sentido ofendido, pero mi reflexión final es: ¿cuántos profesionales conocen que cuenten con todas las cualidades mencionadas? y si la respuesta es menos de los dedos de la mano, entonces debemos buscar una respuesta a los cuestionamientos: ¿qué vamos a hacer? ¿Qué estamos haciendo para que esto cambie? ¿Qué compromiso tenemos con la sociedad, la familia y con nuestros propios hijos?
No pretendo ser moralista pero sí se que quienes asumimos esta responsabilidad de ser profesionales en seguridad, el nivel de exigencia para nosotros mismos debe ser muy alto y todos debemos estar comprometidos no solamente de palabra, sino también de acción. Y tú ¿qué estás haciendo?